-¿Qué fue lo que nos pasó?
+ Eso quizás deberías respondértelo tú, a fin de cuentas fuiste tú
quien se marchó
- … ¿De verdad le quieres?
+ No como te quise a ti
-Entonces quizá no es demasiado tarde…
+ No Henry, ya ni siquiera puedo confiar en ti. Confiar en estar
contigo sin miedo a que un día te despiertes, cambies de idea y te marches sin
tan siquiera decir adiós, como ya hiciste una vez
- ¡Pero no le quieres, no como a mi!
+ No, no le quiero como te quise a ti, porque nunca he querido a nadie
como a ti. Pero me cansé de compararlos a todos contigo y que ninguno te
ganase, me cansé de que nadie fuese mejor que tú. De la idea de quedarme sola
porque ninguno era lo suficientemente bueno, o en realidad lo suficientemente tú
- No sabía que sintieses todo eso… pero aún así sigo sin entender que
ahora lo prefieras a él
+ Ya no busco lo que sentía contigo, esa forma idílica del amor en la
que crees que la otra persona es tu mitad perfecta, y sin ninguna razón te
entiende a las mil maravillas.
- ¡¿Y qué es lo que quieres?! ¿Por
qué lo prefieres a él si me estas diciendo que yo soy esa persona? ¡Tú persona!
¡Es de locos!
+ ¡Hechos, Henry! ¡Hechos! Los
que tú nunca me diste. Puede que sea verdad que no me muero por él, que no sea
mi mitad, mi persona ni mucho menos que me entienda, pero ¡me da igual!... Me da igual porque cada vez que se recorre
media isla solo para verme, duerme 5 horas al día para sacar un tiempo que no
tiene y poder estar un rato conmigo entre sus historias y sus clases, o aguanta
toda clase de traumas mentales por mi parte, que sin venir a cuento a veces
paga él, me digo a mi misma ¡Joder, este hombre me quiere!
…Mientras que de ti no podría decir lo mismo, por mucho amor
idealizado y maravilloso que quieras ponerle.
Ya no quiero algo mágico, solo algo verdadero.

No hay comentarios:
Publicar un comentario