Sí, 153 días, parezco una yonki en proceso de rehabilitación. Hace 153
días que hago una especie de terapia demente conmigo misma, incluso he llegado
ha pensar que debería cambiarle el
nombre a mi blog por “Las Demencias de Lili” pero me da pereza, me gusta el que
ya tiene (por algo lo puse) y además no soy muy dada a los cambios…
Volviendo a mi desintoxicante rehabilitación, ¡Dios, es desesperante! ¡Soy
Eva en el Edén y tú mi serpiente! una tentadora, cautivadora, arrebatadora y a
la vez espeluznante serpiente.
Sé que dije que no volvería a compararte con ningún otro hombre, sí lo
se, pero aún así pienso hacerlo Henry…
He conocido a alguien a pesar de mi reciente apatía hacia el género masculino,
llamémosle “señor R”, (no me gusta hablar de gente ajena por aquí) y te puedo
decir que es amable, maduro, inteligente, sabe lo que quiere y lo mejor de
todo, no tiene miedo de compartir parte de su vida con nadie, ni viejos amores
trabados en páginas ancladas de un libro obsoleto.
Casi perfecto se podría decir, claro que después he pensado en ti, como
no… tú, única e inexplicablemente tú. ¿Y es que, quién puede considerarse casi
perfecto comparándose contigo?
No tiene tu chispa, tu magnetismo, ese que hace que mi sistema
nervioso se acelere por segundos con solo una palabra tuya. Me revolucionas,
solo tú eres capaz de despertarme, despertar esas ansias de meterte en una
ducha con ropa, empaparte y luego desnudarte despacio y despreocupadamente
entre caricias y besos, mientras tus manos recorren mi cuerpo y tus brazos me
apresan en la pared.
Tampoco me entiende, no como tú, esa extraña y casi acertada telepatía
que sentía a tu lado, como si me leyeses cual libro abierto para adelantarte a
lo que quiero.
O simplemente esas conversaciones absurdas sobre galletas, de cómo te
ha ido en la uni, o sobre lo mucho que nos gusta el frío y la lluvia…
Las echo de menos, sobretodo cuando llego a casa después de un largo día
y por inercia quiero ir a contártelo todo, hasta que recuerdo que ya no estás. Claro
que después de más de 3 meses sin hacerlo, supongo que ya voy perdiendo la mala
maña.
Ahora eres como la llama de
una vela que quema demasiado, que parpadea y titubea en un aire abrasador que
ya no alivia el calor. Y aunque haga esfuerzos por resistirme me atrae. Es como
volar cerca del sol; deslumbrada por su luz, derritiéndome por su calor, y
agotada por mi empeño de mantenerme en el aire...
Cerca de ti.