“El peor sentimiento de todos, el más corrosivo de los dolores, es la
impotencia. La impotencia deriva en rabia, la rabia en frustración, y la
frustración en tristeza.
Me extraña pensar en alguien que esté triste sin antes haberse sentido
impotente. Esa cadena de factores del sufrimiento humano va casi siempre de la
mano por donde quiera que arrase. Preocuparse por un problema que no puede ser
resuelto podría resultar absurdo desde el punto de vista productivo. Pero somos
seres humanos, no máquinas, y los sentimientos afloran solos por mucha
racionalidad que se use como defensa. Es el proceso natural de una herida que
sangra sin control hasta acabar coagulándose y cicatrizando. ¿Y mientras
tanto?…
Esperar, arreglar lo que sea arreglable y solucionar los problemas que
tengan solución. Recuperar la confianza.” L.M.R
