You're the only one that I want







viernes, 9 de noviembre de 2012

Día 153...




Sí, 153 días, parezco una yonki en proceso de rehabilitación. Hace 153 días que hago una especie de terapia demente conmigo misma, incluso he llegado ha pensar que debería  cambiarle el nombre a mi blog por “Las Demencias de Lili” pero me da pereza, me gusta el que ya tiene (por algo lo puse) y además no soy muy dada a los cambios…
Volviendo a mi desintoxicante rehabilitación, ¡Dios, es desesperante! ¡Soy Eva en el Edén y tú mi serpiente! una tentadora, cautivadora, arrebatadora y a la vez espeluznante serpiente.
Sé que dije que no volvería a compararte con ningún otro hombre, sí lo se, pero aún así pienso hacerlo Henry…

He conocido a alguien a pesar de mi reciente apatía hacia el género masculino, llamémosle “señor R”, (no me gusta hablar de gente ajena por aquí) y te puedo decir que es amable, maduro, inteligente, sabe lo que quiere y lo mejor de todo, no tiene miedo de compartir parte de su vida con nadie, ni viejos amores trabados en páginas ancladas de un libro obsoleto.
Casi perfecto se podría decir, claro que después he pensado en ti, como no… tú, única e inexplicablemente tú. ¿Y es que, quién puede considerarse casi perfecto comparándose contigo?
No tiene tu chispa, tu magnetismo, ese que hace que mi sistema nervioso se acelere por segundos con solo una palabra tuya. Me revolucionas, solo tú eres capaz de despertarme, despertar esas ansias de meterte en una ducha con ropa, empaparte y luego desnudarte despacio y despreocupadamente entre caricias y besos, mientras tus manos recorren mi cuerpo y tus brazos me apresan en la pared.
Tampoco me entiende, no como tú, esa extraña y casi acertada telepatía que sentía a tu lado, como si me leyeses cual libro abierto para adelantarte a lo que quiero.
O simplemente esas conversaciones absurdas sobre galletas, de cómo te ha ido en la uni, o sobre lo mucho que nos gusta el frío y la lluvia…
Las echo de menos, sobretodo cuando llego a casa después de un largo día y por inercia quiero ir a contártelo todo, hasta que recuerdo que ya no estás. Claro que después de más de 3 meses sin hacerlo, supongo que ya voy perdiendo la mala maña.  
Ahora eres como la llama de una vela que quema demasiado, que parpadea y titubea en un aire abrasador que ya no alivia el calor. Y aunque haga esfuerzos por resistirme me atrae. Es como volar cerca del sol; deslumbrada por su luz, derritiéndome por su calor, y agotada por mi empeño de mantenerme en el aire... 
Cerca de ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario