Alguien me dijo una vez que el amor nunca se malgasta, aunque no te lo
devuelvan en la misma medida que mereces o deseas – Déjalo salir a raudales –
me decía. -Abre tu corazón y no tengas miedo de que te lo rompan. Los corazones
rotos se curan, los corazones protegidos acaban convertidos en piedra-
Y entonces un día llega alguien que termina descubriendo como
masticas, como bebes a sorbos, como bailas cuando crees que no te ve nadie. Alguien
que sabe como hueles en cada momento del día, que ve tu cara sin maquillaje. Descubre
tu pasión por el chocolate y los ositos de gominola, el como te emocionas por
ciertas cosas, lo feliz que eres mojándote bajo la lluvia y tu manía de pensar
que sales mal en todas las fotos.
Alguien que acaba conociendo todo de ti y aún así te sigue queriendo aún
más que el primer día, pues el verdadero amor no se reduce a lo físico o a lo
romántico; el verdadero amor es la aceptación de todo lo que la otra persona
es, ha sido y será.
“…te quiero como para escuchar tu risa toda la noche
y dormir en tu pecho, sin sombras ni fantasmas, te quiero como para no soltarte
jamás.” Mario Benedetti.