La mayoría de
personas cuando hablan de adicciones solo piensan en drogas, alcohol o tabaco…
Pero en realidad cuesta creer cuantas adicciones hay, o en lo fácil que resulta
convertir algo en una adicción.
Lo más difícil de
superar una adicción es querer superarla, por eso algunas veces, demasiadas
veces, lo que empieza como algo normal en tu vida, se convierte en una obsesión
y de repente dejas de controlarlo. Buscamos la euforia, la magia, el éxtasis… eso
que logra que todo lo demás se desvanezca de nosotros mismos. Lo malo de las
adicciones es que nunca acaban bien, llega un momento en el que, lo que nos
ponía eufóricos deja de hacerlo, y empieza a doler. Dicen que no superas tu
adicción hasta que tocas fondo, pero ¿cómo sabes que lo has tocado? Porque por
mucho que te duela algo, a veces dejarlo duele más.
"Nos hicieron creer que
cada uno de nosotros es la mitad de otro, y que la vida sólo tiene sentido
cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que
nadie en nuestra vida merece cargar la responsabilidad de completar lo que nos
falta. John Lennon”


