Saben, hoy estaba paseando a mi perro cuando me dio por pensar en una
de las reflexiones de esas raras mías en plena calle, me imagino que los que
suelen entrar por aquí a menudo saben a los brotes lunáticos a los que me
refiero, como los de la entrada de “Inútiles” por ejemplo… Este va más sobre
las parejas y la mala manía de ellas en intentar cambiar al otro después de
empezar a salir, y la verdad es que si lo piensan de la siguiente forma es
hasta relativamente fácil de entender, mírenlo así…
Entramos en una tienda de ropa,
vemos un suéter de color rosa, nos gusta, nos lo probamos, quedamos
maravillados, vamos a la caja lo pagamos y nos lo llevamos a casa…
¿Qué demonios te hace pensar que ese suéter que te probaste siendo
rosa, te encantó siendo rosa, pagaste siendo rosa y te llevaste de la tienda
siendo rosa, cuando llegues a tu casa va a ser de color verde? En serio ¿Qué? Luego pasa que llegamos a casa esperando ver ese suéter verde, aún después de haberlo comprado rosa, nos damos cuenta de la tremenda cagada, y no se nos ocurre otra genial idea que ir a teñir ése suéter rosa, de verde…
Y pues claro, ahí ya pasa lo que pasa, el suéter se jode, porque no aguanta el tinte verde, porque es un puto suéter rosa, y nosotros nos quedamos con un suéter echo una mierda que cada día nos va gustando menos, porque ni es rosa como al principio, ni se quedó del color verde que esperábamos. Y al final hemos destrozado un suéter que probablemente dejemos tirado y olvidado en el último cajón de nuestros roperos. Y la culpa es y será únicamente nuestra, porque si querías un puñetero suéter verde tenías que haberlo comprado así en la tienda, no intentar teñir el que compraste, y si te empeñaste en que querías el rosa por el motivo que fuese, haberte planteado antes el si después ibas a tener narices y ganas para ponértelo tal y como lo compraste.
En fin, espero no haber liado mucho la
metáfora… y hay que ver lo mal hablada que me vuelto últimamente con esto del
sarcasmo, la rabia contenida y la locura por partes ~~~

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