No sabes la suerte que tienes, ni tan siquiera por un instante lo
imaginas. Estás tan cerrada en ti que nunca has sido capaz de verlo. Capaz de
ver que se desvive por ti, que sería capaz de darlo todo por tan solo una
mirada tuya. Que por ti sonríe, se levanta, vive, se acuesta y en ocasiones, se
derrumba. No voy a decirte que lo tienes que querer, porque además de no ser yo quien para hacerlo, no tienes por
qué quererlo. Lo único que si te pido es que no le hagas mucho daño, que no
termines por destruir quien es ni lo que es. Puede no ser perfecto, puede no
hacer o decir siempre lo que esperas que haga o diga, pero es bueno, es una
buena persona, y además siempre estará cuando le necesites, por eso no intentes
cambiarle ni le destruyas en el proceso, porque siendo él ya es único e
inmejorable. Puede que no sea lo que
siempre hayas querido o idealizado, pero ten por seguro que te adora, y en esta
vida, la única persona que no te rechaza nunca es la que te quiere.

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