Nunca he sido capaz de decir lo que siento, ni de hablar o dejar salir
ninguno de mis sentimientos. Porque siempre he pensado que eso me hace vulnerable.
Acostumbrada a arreglar, controlar, dirigir y levantar todo sola, el
simple hecho de mostrar algún sentimiento me hace sentirme débil, y eso no
podía permitírmelo.
Hasta que apareció él y me hizo libre. Libre para poder hablar,
sentir, llorar, reír, querer… sin sentirme vulnerable después. Fue como estar
rodeado por animales, convivir con ellos, hacerte a la idea de que nunca serían
capaces de entenderte, mucho menos comprenderte y que de repente aparezca
alguien de tu misma especie, alguien con quien puedes ser tu misma al completo.
Él me ha hecho ser mejor persona. Y quizá puede que hoy, mañana o
dentro de 10 años ya no estemos juntos, él esté con otra, yo con otro, estemos a miles de kilómetros o que no sepamos
nada el uno del otro, que aún así nunca volverá a haber nadie como él. Porque es un ser único y maravilloso,
imperfecto pero grandioso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario