Siempre nos han repetido una y otra vez que el amor verdadero
debería ser nuestra prioridad en la vida, condicionados a creer que debemos
experimentar ese amor, esperanzados con la llegada algún día de alguien que nos
diga las palabras mágicas. Pero … ¿Qué pasa si no llega?
Nunca he experimentado lo que se siente cuando una persona te
confiesa su amor eterno. Y no es que nunca me haya enamorado, porque he llegado
a enamorarme hasta el último milímetro de mi ser. Pero nunca nadie se ha
enamorado de mí, nunca nadie ha sentido la necesidad de gritármelo a los cuatro
vientos, ni nadie ha hecho alto tan loco, absurdo o romántico para mí que me
haya hecho temblar de emoción. Quizás simplemente sea porque no soy el
tipo de mujer de la que te enamoras.
Soy complicada, no puedes simplemente coger mi amor y empaparte
de él así por las buenas. Quizá por eso puede que decidas marcharte de mi lado,
porque encontraste a una chica que te satisface en lugar de una que te hace
pensar.
No soy ese tipo de mujer a la que tienes que proteger, porque no
soy tan frágil como para romperme, aunque esté llena de grietas profundas y
significativas. Estoy endurecida, tengo cicatrices de batalla que quizá se
parezcan a las tuyas, y no me avergüenzo de ellas, son mías y son parte de mi
historia.
Sí, probablemente sea esa mujer que respetas, esa mujer a la que
quizás admiras o incluso en cierta forma quieras. La mujer que te gustaría
encontrar en casa al llegar del trabajo, o la que busques cuando necesites
fuerza y apoyo. Pero no soy la mujer de la que te enamoras.
No soy la chica con la que querrías pasar horas simplemente
mirándola. Esa tan dulce y delicada que te dan ganas de pelear contra el mundo
por ella. No, yo soy fuerte, cabezota, indomable y peleona. No voy a seguirte a
donde vayas ni a caminar detrás de ti, voy a caminar contigo y puede que hasta
te empuje hacia delante tanto o más de lo que me empujo a mí misma.
No soy la mujer de la que te enamoras, soy de esas a las que
aprendes a amar. Aunque eso signifique quedarme siempre a la mitad. Siendo
siempre más que una amiga, y menos que un amor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario