<< La gente hace todo lo que haga falta para volver a ganarse la confianza perdida, pero algunas heridas, algunas traiciones son tan hondas, tan profundas, que no hay forma de reparar lo que se ha perdido.>>
Me envenena, me reconcome. Eras una de las pocas personas con las que me sentía querida, mimada… eras una de las más que he querido en mi vida, tanto como a mi madre por poner un ejemplo. Una de las pocas que me quedaban, alguien que a pesar de la lucha a dos bandas conmigo en medio, no me había abandonado.
Sabes que siempre he desconfiado de todo el mundo, que siempre tengo miedo de cogerle cariño a alguien por si luego se va. Sabes que cuando estoy dolida huyo, que pongo buena cara mientras el dolor me va comiendo por dentro, que jamás pido ayuda porque no confío en casi nadie, porque me siento débil e indefensa cuando cuento algo de lo que me pasa, como un cachorro en medio de una jauría hambrienta… Y tú… tú me vendiste, me traicionaste. Y no contenta con eso aún eres capaz de decir que me quieres, que siempre has estado y estarás para mi. Cuando es aún más triste el motivo por el que me regalaste, me tiraste como un trapo viejo por hacerles daño a personas que no te han hecho nada y por algo que ni es tuyo ni te hace falta, para finalmente quitarme a una de las personas que más quiero, una de las más importantes para mi, mi ojito derecho, la joya de mi corona, mi más añorado y valioso tesoro. Me la has quitado, me la has quitado por egoísmo, porque te gusta hacer daño, porque con tal de conseguir lo que quieres eres capaz de arrasar con todo, incluso con aquello que dices querer, cuando en realidad solo te quieres a ti misma.
En lo poco que llevo en este mundo, he odiado con toda mi alma únicamente a una persona, pero el dolor que me has causado hace que ni siquiera tenga la rabia suficiente como para odiarte. Espero que hayas elegido bien al cambiar lo que cambiaste, porque al final cuando no tengas a nadie y estés sola, será lo único que te quede.

No hay comentarios:
Publicar un comentario