Cada persona tiene lo que se busca, ni siquiera lo que se merece. Da
lo mismo que seas una buena persona si luego tu mismo por compasión, pena o caridad
te metes en la boca del lobo. Al igual
que da lo mismo que seas ruin, déspota, despiadado, hipócrita y manipulador si
luego tienes el poder y la capacidad suficiente para conseguir que el resto de
la gente hagan lo que tú quieras, que crean y piensen de ti lo que tú les hagas
ver. La mayoría de las veces las cosas no deberían estar donde están, lo que
debería pasar no pasa, y lo que nunca debió haber pasado ocurre continuamente. A
veces da igual para lo que nos preparemos, ni el tiempo que planifiquemos porque los grandes momentos siempre nos pillan
desprevenidos. Y normalmente casi todo, siempre sale al revés.

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