El insomnio de mi subconsciente a veces se apodera de mis sentidos y
no hace otra cosa más que proyectar locuras y pensar en ti, como siempre.
A veces no comprende lo absurdo que resulta no dejar de pensar en
alguien para el que no existes.
Creo que no entiende el daño que hace ver pasar los días, sin poder
hacer otra cosa más que observar cómo el suelo que pisamos, se va abriendo cada
vez más hasta ir formando un abismo entre nosotros, donde solo puedo mirarte desde el otro lado. O
imaginarte dormido, rendido a la existencia, y después parar el tiempo en el
momento exacto en el que respiras profundamente y abres los ojos, cómo si
volvieses a la vida tan sólo por buscarme entre tus sábanas.
Creo que somos como una heterocromía.
Tienes todos los colores y los matices, eres una luz que brilla desde
lejos cegando todo mi mundo en blanco y negro, mientras yo sigo en el otro lado
del abismo, buscando la manera de pintarnos de un rojo pasión intenso.

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