Es curioso comprobar la antipatía y el rechazo de la gente hacia los
personajes “malvados” de ficción. Simplemente los ven, los juzgan y los
sentencian. Nunca nadie se ha molestado en preguntarles ni cómo se
sienten ni cómo llegaron donde están.
A veces las personas no son buenas o malas así porque sí, a veces es
mucho más complicado y profundo que eso.
Quizá fueron personas heridas a las que el destino o la suerte trataron
mal, quizá perdieron algo o les arrebataron algo o a alguien y solo tuvieron
ese camino para sobrevivir, es casi imposible saberlo porque nunca nadie les
preguntó, nadie se molestó en averiguar o en ir más allá de lo que aparentan a
primera vista.
A veces los buenos no son tan buenos, ni los malos tan malos, a lo
mejor el verdugo de hoy fue una víctima de ayer y no se hizo verdugo por placer.
A veces, sobrevivir es muy complicado.

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