Eres capaz de darle giros inesperados a mi vida, siempre así de repente.
Tienes la magia y el poder de revolverme la vida entera cada vez que
decides entrar en ella, y para bien o para mal yo sigo dejando que arrases por
todo mi ser con toda tu locura inesperada, como si de una tormenta tropical se
tratase.
Y es que soy incapaz de no intentarlo una y mil veces más, cuando
recuerdo tu sonrisa a milímetros de mi cara y tus ojos mirándome fijamente,
como si no existiese nada más en el universo.
Si ya te he encontrado, ¿Para qué voy a rendirme ahora?
No hay nadie como tú en el mundo, Henry.

No hay comentarios:
Publicar un comentario