You're the only one that I want







sábado, 6 de septiembre de 2014

El comienzo del fin.




Te dejo mi vida, así como lo lees, toda ella está llena de ti, de tus recuerdos, Henry…
Tiene una estación a la que siempre llegaba para ir a tu casa, donde al llegar me miraba en los espejos e intentaba, nerviosa, verme bonita para ti.
En ella también está tu habitación, nuestra cama, donde dormimos abrazados alguna que otra vez, aunque ahora las sábanas están siempre limpias y nuevas, no podría soportar ahora el olor a ti, a tu piel, a tus besos ni a tus caricias. En realidad nadie que entrara ahí soportaría ese olor de amor roto y malogrado que se ha quedado en el aire, pero es solo cuestión de tiempo para que se quite y ya no quede nada.
Hay un sin fin de cajas, puedes vaciarlas o tirarlas yo no me atrevo… están llenas de nuestras historias, nuestras conversaciones hasta el amanecer, de nuestros sueños y de mis errores, mis errores contigo.
Por mi vida también hay esparcidas miles de notas de colores, recógelas todas y mándalas a algún lugar donde la gente nunca termine lo que empiece. Son promesas que algún día cumpliríamos, promesas que no cumpliremos.
También está la ducha, donde mis manos recorrían todo tu cuerpo y tus labios el mío, todo el amor que había en miradas mientras las gotas caían. De ella no tienes que preocuparte, al contrario que tu habitación, la ducha no huele a nada, el agua siempre lo limpia todo.
Hay un paragüero vacío, sabes que siempre me gustó mojarme bajo la lluvia y calarme hasta los huesos.
También había un teléfono que no me atreví a desconectar por si te equivocabas y marcabas mi número, si llaman responde y si te preguntan por mi, di que ya no sabes nada de mi, que no sabes si ya te olvidé, que ha pasado una eternidad y que tampoco sabes si aún estás a tiempo.
Ahí te la dejo, es toda tuya, no se la enseñes a nadie de quien te puedas enamorar, ya está medio rota y en realidad… no es tan fuerte como aparenta.

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