Decimos constantemente que hemos tenido un día terrible, una discusión
con el jefe o con algún amigo, una gripe, un atasco en hora punta, que se nos
caiga comida en la ropa estando en la calle…
Decimos que ha sido un día terrible cuando en realidad no ha pasado
nada terrible. Muchas cosas pueden rompernos en un solo día… pero cuando pasa
algo realmente terrible, rogamos a algo en lo que no creemos para que nos
devuelva esos pequeños horrores, y se lleve éste.

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