- Me cuesta respirar…
- Cuando eso pase respira hondo, coge aún más aire en los pulmones y respira tan fuerte como nunca antes lo hayas hecho, y después solo preocúpate de vivir y de pasar los días, hasta que sin darte cuenta la sonrisa y la alegría vaya haciéndose un hueco en el alma entre el dolor y, finalmente, desaparezca.

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